La aparición del COVID-19 ha desencadenado una serie de situaciones atípicas y completamente transformadoras de la rutina diaria. Las repercusiones en el contexto social prevalecen y los pronósticos parecen poco alentadores.
Lo que empezó como algo casual y de escasa importancia cobro vida a medida que los contagios se propagaban. Las medidas de confinamiento funcionan como una de las estrategias principales para mitigar la transmisión.
Por más de un año el encierro ha provocado efectos devastadores en lo colectivo pero en especial a nivel individual. La fatiga pandémica nace como producto de las circunstancias actuales y es necesario saber exactamente de qué se trata para tratar de afrontarla eficazmente.
La vida en un entorno diferente
La realidad actual ha cambiado en todos los sentidos. Las actividades habituales han sido sustituidas por otros esquemas de vida en un entorno totalmente diferente. La enseñanza desde casa, el trabajo a distancia o el desempleo son algunas características propias de la época.
Conciliar la convivencia familiar con el trabajo durante el confinamiento supone un verdadero reto. Los estudiantes de corta edad requieren de supervisión por parte de sus representantes y en la mayoría de los casos estos no cuentan con la pedagogía necesaria para guiarlos en los procesos de enseñanza.
Las relaciones familiares se encuentran limitadas y el contacto directo con los amigos está condicionado a las posibilidades de acceder a los medios digitales. Las salidas, paseos y espacios para el entretenimiento en el exterior suelen ser nulos. Mantenerse en casa es la opción más segura.
El temor de contraer el COVID-19 eleva los niveles de angustia, incertidumbre y desesperación. La población más vulnerable como los niños y ancianos han sufrido en mayor escala los efectos del confinamiento.
¿En qué consiste la fatiga pandémica?
La fatiga pandémica consiste en una respuesta de extenuación por la exposición frecuente a determinada adversidad. Está vinculada a la desmotivación y sensación de aburrimiento o cansancio por el cumplimiento repetitivo de las restricciones de seguridad sanitaria impuestas.
Desde el punto de vista psicológico emerge un sinfín de emociones y sentimientos de frustración e impotencia por no poder llevar una vida normal. Una persona con fatiga pandémica evidencia los siguientes síntomas:
- Cansancio extremo o sensación de desgano.
- Trastornos del sueño.
- Problemas de concentración.
- Irritabilidad, angustia y sentimientos de tristeza.
- Ataques de pánico repentinos o altos niveles de estrés.
- Constantes pensamientos negativos y de melancolía.
- Descuido personal, sin ánimos de hacer nada y baja autoestima.
¿Qué hacer para prevenir y contrarrestar la fatiga pandémica?
Controlar el comportamiento del COVID-19 no depende de una sola persona. Cada quien actúa de manera individual y lo mejor que se puede hacer es no relajar las medidas de seguridad para evitar ser contagiado durante la pandemia.
Ahora bien, a fin de evitar que aparezcan algunos de los síntomas relacionados a la fatiga pandémica es fundamental tener en cuenta las recomendaciones que se mencionan a continuación.
- Sustituir las emociones negativas por pensamientos positivos, aumentando la autoestima individual.
- Mantenerse informado respecto al COVID-19 y buscar información oficial en fuentes fiables. Resulta beneficioso limitar el tiempo y ser equilibrado al respecto, el exceso de noticias incrementa los niveles de preocupación.
- Mantener los vínculos sociales con familiares y amigos, utilizar los medios alternativos disponibles.
- Crear una rutina saludable y seguirla.
- Uso equilibrado de la pantalla, videojuegos, Internet, redes sociales o afines.
- Suprimir el consumo de bebidas alcohólicas, drogas o estupefacientes. El abuso de estas sustancias suele ser contraproducente y debilita el sistema inmunológico.
- Apartar tiempo para practicar ejercicios de gimnasia, técnicas de autocontrol y respiración. El sedentarismo está totalmente contraindicado.
- La salud integral y el bienestar físico depende de tener un estilo de vida saludable. Alimentación equilibrada, dormir suficientes horas y evitar hábitos tóxicos.
- Aprovechar el tiempo de ocio para generar actividades de entretenimiento diferentes.
Apoyo de los profesionales
Cuando la situación se escapa de las manos lo primero que hay que hacer es reconocer que la asistencia de los profesionales suele ser una vía para ayudar a superar las situaciones extenuantes. Contratar los servicios de cuidado y atención a la dependencia de SADA es una extraordinaria opción.
Este servicio de ayuda domiciliaria consta de diferentes programas de atención para ofrecer un trato cordial, amable y oportuno a los más envejecidos, enfermos o dependientes. El trato personalizado, así como, el sistema de acompañamiento por parte de expertos cualificados son rasgos que lo diferencian.
Pautas para la oportuna convivencia familiar
La convivencia durante el confinamiento debe ser vista como una oportunidad para estrechar los vínculos familiares. La adaptación y disposición de cada uno de los integrantes al nuevo escenario son factores claves para conseguir el crecimiento y afrontar la crisis en completa unidad.
La organización de las tareas y designación de responsabilidades son estrategias que funcionan muy bien. Mantener rutinas diarias saludables y una comunicación asertiva evita los desacuerdos o malos entendidos.
El confinamiento puede ser la ocasión perfecta para pensar diferente, incrementar los niveles de optimismo, mejorar las relaciones familiares y valorar mucho más la vida.