De las enfermedades de origen genético que hasta la fecha no tienen cura, la fibrosis quística destaca entre los primeros lugares. Sin embargo, gracias al avance de la medicina, tanto el tratamiento como la esperanza de vida de quienes la padecen han llegado a mejorar considerablemente.
Seguro que has escuchado sobre esta condición, pero debes saber que quienes la sufren, en la mayoría de los casos lo han hecho desde su nacimiento, llegando a afectar a diferentes órganos del cuerpo, siendo los pulmones los más vulnerables.
Primeras señales de la fibrosis quística
Básicamente esta enfermedad afecta a las células que se encargan de cubrir el interior de los diferentes conductos del aparato digestivo, los pulmones, el hígado y el páncreas, haciendo que produzcan una proteína defectuosa, que a su vez va a alterar el equilibrio de los fluidos que se encuentran presentes en estos, ocasionando una obstrucción.
Como ya hemos dicho, esta es una condición genética, por lo que a muchos recién nacidos se les realizan estas pruebas para descartar su presencia, especialmente cuando hay antecedentes familiares.
Son muchos los cuadros de pacientes que, a pesar de tenerla, dejan aparecer sus primeros síntomas en la adolescencia o primeros años de la adultez. En el caso de los niños, algunas señales son:
- Problemas de retraso en el crecimiento.
- Prolapso rectal.
- Sudor salado.
Por su parte, en los adultos los síntomas están relacionados con:
- Pérdida de peso.
- Sudor salado.
- Infecciones respiratorias frecuentes.
- Estreñimiento y problemas digestivos.
- Tos persistente.
- Sinusitis o rinitis.
Diagnóstico
La prueba por excelencia para descartar la fibrosis quística es la que se conoce como prueba del sudor. Aquí se estimulan las glándulas sudoríparas y de este modo se puede determinar la cantidad de cloruro presente.
Cuando exista en grandes cantidades, quiere decir que la persona la padece. Este diagnóstico suele ser respaldado por otras pruebas como análisis de sangre, tomografías y exámenes de los pulmones.
Tratamiento de la fibrosis quística
Dependiendo de la gravedad del cuadro, el especialista determinará cuál es el tratamiento adecuado, teniendo siempre presente que es una enfermedad que hasta la fecha no tiene cura.
Los tratamientos tienen por finalidad mejorar la calidad de vida de quienes la padecen lo más posible. En la mayoría de los casos, están recetados para solucionar un aspecto específico, teniendo en cuenta que afecta a diferentes órganos y cada uno tiene funciones específicas.
En los pulmones, los tratamientos son:
- Antibióticos frecuentes.
- Inhaladores que permitan abrir las vías respiratorias.
- Soluciones salinas que ayuden a eliminar toda la flema acumulada.
- Terapia de enzimas para el moco.
- Fisioterapia para la zona del pecho.
- Vacunas como la neumococo y antigripal.
Para los problemas estomacales se recomienda:
- Dietas donde las proteínas sean constantes.
- Ingesta de suplementos vitaminicos.
- Enzimas para el páncreas.
Cambios en el estilo de vida
Además del tratamiento que pueda recetar el especialista, es fundamental que el paciente haga cambios en su estilo de vida, tales como:
- No consumir alcohol.
- No fumar.
- Eliminar los químicos de uso doméstico, especialmente los que se usan para la limpieza.
- Hacer ejercicios de gimnasia adaptada a mayores al menos 2 veces a la semana.
- No estar en lugares con humo.
Muchos pacientes pueden tener un estilo normal, aún y a pesar de sus incapacidades en algunas áreas, siempre y cuando se siga con las recomendaciones del especialista y un estilo de vida saludable tanto en la alimentación como en la actividad física.
La constancia y la disciplina son de vital importancia en estos tratamientos. En muchos casos, cuando los pacientes son de avanzada edad, es recomendable que cuenten con ayuda doméstica para desarrollar algunas actividades y recibir auxilio en caso de ser necesario.
La fibrosis quística y la edad
Hasta hace un par de décadas, la esperanza de vida para pacientes que padecían esta enfermedad desde la niñez era de alrededor de 30 años. En la actualidad, se situa alrededor de los 40 o 50 años, sobre todo por las complicaciones pulmonares. No obstante, la rama médica continúa ofreciendo soluciones para que esto cambie.
Por su parte, en ancianos o adultos mayores, es común que sufran de fibrosis pulmonar idiopática. Este cuadro se caracteriza por procesos inflamatorios en los pulmones y focos fibróticos que van cubriendo los tejidos.
Para estos casos, es necesario destacar que los tratamientos aún son limitados, siendo la oxigenoterapia la principal alternativa.
No todos los ancianos diagnosticados con fibrosis quística empeoran de la misma forma. Algunos pueden apenas mostrar síntomas durante algunos años, mientras que otros evolucionan velozmente, por lo que la atención médica a tiempo es fundamental.
La dificultad respiratoria, la fatiga, dolor en el pecho que puede llegar a trasladarse a la espalda son de los principales síntomas de esta enfermedad en pacientes ancianos, por lo que no se debe descuidar o restar importancia a ninguno de ellos.