Todo lo que debes saber sobre la artrosis en la vejez

La artrosis u osteoartritis es una enfermedad reumática que afecta las articulaciones y se produce durante un tiempo muy prolongado, lo que causa un proceso degenerativo en el cartílago que recubre los huesos. Sus síntomas más frecuentes suelen ser inflamación, dolor, limitación del movimiento, deformidad y rigidez en la zona. Estos efectos surgen a medida que la persona envejece, lo que la hace perder muchas veces su autonomía.

Esta patología puede durar años o toda la vida y como no hay un tratamiento específico para combatirla, lo primordial son los cuidados para aliviar y atenuar sus síntomas, así como su prevención.

Artrosis en personas mayores

Al hablar de esta enfermedad catalogada como crónica, hay que tener en cuenta lo que se refiere a la orientación de los familiares del enfermo, en el proceso para adaptar su situación a la ley de Dependencia, así como la atención sociosanitaria en la casa de quien la padece. En algunas ocasiones sus familiares no cuentan con el tiempo suficiente para atenderle y requieren el servicio de ayuda domiciliaria.

En estos casos, SADA proporciona cuidado y atención integral, servicio doméstico en el caso de que se requiera hacer la limpieza, compras u otra actividad; como también el traslado en un vehículo adaptado al paciente, para llevarlo ya sea a una cita médica u otro lugar que necesite.

Aparte, cuenta con personal cualificado para dar la mejor asistencia, que se ajuste a las necesidades del dependiente, no sólo en su domicilio, sino también en hospitales, proporcionándole confianza y alivio tanto al paciente como a su familia.

Contar con este servicio es muy importante ya que la artrosis es una de las enfermedades que más se sufre en España. Incluso, la Organización Mundial de la Salud en sus cifras, muestra que el 28% de las personas mayores de 60 años padece de artrosis, y en un 80% de los casos causa el impedimento de sus movimientos.

Que causa esta enfermedad

 

La causa específica de esta patología no está clara hasta ahora, pero existen factores que inciden en su aparición. Uno de los motivos más comunes de la artrosis en la vejez, es el estrés. En cuanto al desgaste de las articulaciones, puede ocurrir por realizar actividades físicas básicas, como también por traumatismos o lesiones en las articulaciones que sucedieron en el pasado.

Los casos de artrosis aumentan mayormente a partir de los 50 años; incluso, las mujeres entre los 50 y 55 años padecen más esta dolencia, y son más propensas en la etapa de la menopausia. El sobrepeso o la obesidad también son otras de las razones que originan esta enfermedad, así como el sedentarismo. Incluso en un 65% los casos, esta enfermedad tiene origen genético.

Asimismo, los deportistas son muy propensos a sufrir esta enfermedad, como aquellas personas que han tenido una profesión que consistía en movimientos articulares repetitivos o la sobrecarga de la zona.

Síntomas y tratamiento de la artrosis

Al principio de la enfermedad el dolor aparece cuando se mueve la articulación, pero cuando esta avanza la persona puede sentirlo aun si esta en reposo. La fase inflamatoria puede llegar a entumecer la zona, lo que hace difícil el movimiento e incluso suele provocar acumulación de líquidos en la parte afectada.

Los chasquidos son otros de los síntomas, los cuales se presentan al mover la articulación, y estos se deben al roce de los extremos de los huesos. Hay casos, en los que por la falta de cartílago, el hueso crece por las zonas laterales, y como la articulación se vuelve más grande aparecen unos nódulos.

Como no existe un tratamiento curativo para esta patología, es imprescindible actuar sobre los síntomas para disminuir el dolor y la inflamación. Una alternativa favorable para eliminar el dolor puede ser una terapia farmacológica con antiinflamatorios y calmantes. Y finalmente si hay un significativo trastorno y dolor irreductible, es aconsejable recurrir a técnicas quirúrgicas como la artroscopia o sustitución articular.

Prevención

Prevención

Esta enfermedad se puede prevenir ya sea al controlar el peso, la clase de actividad diaria o laboral, así como traumatismos o artritis precedentes, los cuales son factores de riesgo que pueden ser modificables.

Es aconsejable adquirir conductas de vida sanas, como el ejercicio físico habitual, sobre todo el aeróbico, incluyendo en este, actividades para estimular la psicomotricidad de la persona. La natación y los ejercicios en el agua, pueden ser una buena alternativa.

También, es importante incluir una dieta saludable y equilibrada, rica en calcio, como la dieta mediterránea, para combatir la obesidad y el sobrepeso. Al envejecer es conveniente disminuir el esfuerzo físico intenso como cargar cosas pesadas o actividades laborales que impliquen sobreesfuerzo.

Cuando esta enfermedad ya está presente, para sobrellevarla y atenuar los dolores, es importante establecer nuevos hábitos y rutinas en casa, como sentarse en un sillón alto, no estar parado por más de diez minutos, colocar soportes de seguridad y elevadores en el baño y utilizar un zapato suave y ancho, inclusive, en caso de que sea necesario usar elementos ortopédicos.

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