Distimia ¿Qué hacer?
Trastorno depresivo persistente en personas mayores: qué es y cómo actuar

El Trastorno depresivo persistente (también conocido como distimia) afecta a personas de todas las edades, sin embargo, hay un crecimiento reciente en la incidencia de este trastorno en las personas mayores. El padecimiento afecta directamente las emociones y el estado mental del paciente, desencadenando síntomas que le afectarán en su día a día y en la relación con sus personas cercanas.

Lo más complicado de la distimia, es que en una persona mayor se suele manifestar de manera silenciosa, ya que se puede tomar como un estado normal por la edad. Esto hace que pueda ser peligrosa y le llegue a afectar de manera significativa, pues hace que el anciano se sienta solo, desmotivado, y con episodios de irritabilidad y confusión que le causarán mucho daño a él y sus seres queridos.

En este artículo conocerás cómo actúa el Trastorno depresivo persistente y cómo identificarlo. Además, verás algunos consejos para que sepas como tratar a una persona con este padecimiento.

Qué es la distimia en ancianos

La distimia es un trastorno del estado de ánimo que puede definirse como una depresión crónica cuyos síntomas son más leves que los de la depresión mayor, pero que tienen una mayor duración, por eso también se le conoce como Trastorno depresivo persistente. Aunque puede aparecer ya en la adolescencia, también es muy frecuente en las personas mayores.

Al igual que ocurre con otros trastornos del estado de ánimo, todavía no existe un determinación suficientemente sólida y consensuada sobre sus causas. Sin embargo, se cree que es una condición multifactorial, donde entran en juego causas biológicas que interactúan con factores psicológicos y sociales. Por ejemplo, la distimia parece ser más común en personas que tienen familiares con la misma condición o han sufrido acontecimientos traumáticos.

Cuáles son los síntomas

Las personas mayores con este padecimiento sufren un descenso en sus neurotransmisores, haciendo que tengan un estado de ánimo bajo. Los afectados suelen pensar que su malestar forma parte de su carácter y que no pueden hacer nada al respecto, incluso los familiares y amigos del anciano llegan a pensar que es “algo normal de la edad”, pero esto puede ser peligroso.

Otros síntomas que pueden aparecer son:

  • Insomnio, o incapacidad para conciliar el sueño
  • Hipersomnia, dormir mucho más de lo habitual
  • Falta de apetito
  • Fatiga crónica
  • Baja autoestima
  • Sentimientos de inseguridad e ineficacia
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones
  • Desesperación y pesimismo

Ciertamente, son síntomas muy parecidos a los de la depresión mayor, pero debes tener en cuenta que estos son mucho más atenuados y prolongados en el tiempo. Además, a menudo estos síntomas no se presentan todos a la vez y pueden venir acompañados de otros trastornos o conductas derivadas de la propia distimia: ansiedad, trastornos de la alimentación, abuso se sustancias, etc.

Diagnóstico de un anciano con distimia

El diagnóstico de los trastornos depresivos como la distimia deben ser llevados por un profesional de la psicología o psiquiatría. Él realizará una entrevista al paciente y a sus familiares donde hará identificación de los síntomas y los criterios clínicos que él considere pertinentes, según el estado general del paciente y su historial. En muchos casos se hacen observaciones continuas, sobre todo en casas de cuidado para ancianos.

La gravedad de la depresión será determinada por el grado de sufrimiento y discapacidad (física, cognitiva y emocional) y la duración de los síntomas. Además, se debe realizar un diagnóstico diferencial, pues en ocasiones estos trastornos se pueden confundir o coexistir dos o más en un mismo paciente. En cualquier caso, es necesario que el médico conozca todos los antecedentes familiares y las condiciones de vida del anciano para diagnosticar la distimia.

Cómo tratar a una persona mayor con distimia

Si crees que una persona mayor en tu familia puede tener este padecimiento, es imprescindible que lo lleves al psicólogo clínico o al psiquiatra para que el determine si realmente sufre de distimia. De hecho, en hogares de cuidado para ancianos tiene personal especializado en estos trastornos, además, cuentan con los métodos más efectivos y la experiencia adecuada para poder tratarlos.

Generalmente, el trastorno depresivo persistente puede tratarse con apoyo general y psicoterapia. En casos más complejos se suele acompañar con medicación temporal o permanente, todo dependiendo de la condición específica del paciente. Y si estás en casa con un anciano diagnosticado con el trastorno ten en cuenta estas recomendaciones:

  • Desarrolla una comunicación empática y cercana
  • Ten mucha paciencia y asertividad cuando tenga episodios de irritabilidad o llanto
  • No la culpabilices de su padecimiento
  • Ayúdale en todo lo que puedas, tratándole con entusiasmo y mucho respeto
  • Ten contacto físico cercano (un abrazo, una caricia, que se sienta querido y amado)
  • Contribuye en que pueda estructurar más fácil su día a día
  • Llévale de paseo e intégrale en las actividades, solo procura no presionarlo
  • Dile que no bloquee su angustia y que puede contar contigo y la familia para lo que necesite
  • Si se rehúsa a ir a terapia, anímalo y acompáñalo sin hacerlo sentir como una carga
  • No olvides que puedes buscar ayuda profesional de cuidadores capacitados que ya saben como lidiar en estos casos
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