En la etapa de la tercera edad surgen muchos cambios desde el punto de vista físico, cognitivo y de carácter. La aparición de nuevos comportamientos forma parte del proceso de adaptación. Algunos la asumen con gracia y optimismo, mientras que a otros no les resulta tan fácil.

¿Ves que un ser querido está desanimado, muestra una actitud pesimista de manera constante o ha perdido el interés en algunas actividades que antes disfrutaba? Esto quiere decir que algo no marcha bien. Podría tratarse de la distimia en ancianos. Sigue leyendo para que descubras en qué consiste y cómo se manifiesta.

Una afección que no hay que ignorar

Antes que nada, es importante saber qué es la distimia. Esta patología ha sido definida como un estado depresivo persistente que puede tener una duración bastante extendida. Las personas que la padecen en algún punto podrían sentirse incomprendidas por quienes las rodean.

A diferencia de la depresión mayor, un trastorno distímico se manifiesta de manera continua y leve. Dado que los síntomas son más discretos suele pasar desapercibida. 

Otra característica peculiar de esta afección es que es psicógena. Esto significa que las señales de alerta muchas veces no guardan relación con enfermedades físicas sino que proceden de factores emocionales o psicológicos. Dicha patología se ha convertido en un problema generalizado de los adultos mayores.

Una persona de edad avanzada con síntomas depresivos necesita apoyo y atención integral. En Sada cuentan con los mejores cuidadores de ancianos en Alcoy. Están perfectamente cualificados para ofrecer la asistencia requerida a fin de garantizar el máximo bienestar de los seres que más amas.

El riesgo de padecer esta patología aumenta cuando un anciano está sometido a situaciones como la soledad o una fuerte tensión emocional durante un tiempo prolongado. Lo mismo ocurre si adquiere alguna discapacidad, padece determinada enfermedad crónica o tiene antecedentes de familiares con tendencia a la depresión.

Los problemas económicos, el fallecimiento de un familiar, la jubilación, los cambios hormonales y el mismo carácter de la persona pueden predisponerla. La lista es realmente larga. Se recomienda estar alerta y contactar con un profesional médico antes de que la situación se agrave.

Manifestaciones del trastorno distímico

Los pacientes que han sido diagnosticados con esta afección expresan que se sienten tristes y melancólicos casi siempre y sin razón aparente, aunque lo pueden sobrellevar.

Asimismo, tienen problemas para estar contentos y suelen sentirse desmotivados, vacíos. Disfrutar de las cosas parece algo imposible para ellos y casi siempre son muy sensibles ante las dificultades que surgen a diario.

Controlar lo que piensan y hacen parece cuesta arriba. Consiguen desarrollar diferentes tareas y actividades pero con un gran esfuerzo, como si cargaran una gran roca sobre su espalda. La sensación de cansancio siempre está presente.

Buscar ayuda profesional es lo mejor que puedes hacer en estos casos. Si precisas el acompañamiento en vehículos adaptados para trasladar a esta persona mayor, acude a los que saben. Nunca subestimes a una persona mayor que esté sumergida en la tristeza.

Presta atención a los síntomas

Prestar atención a las señales puede marcar una gran diferencia en el camino hacia la recuperación. Además de los ya mencionados, otros síntomas asociados a la distimia son:

  • Cambios en el apetito, aumento o disminución del mismo. Trastornos alimenticios.
  • Alteraciones en el sueño, insomnio o hipersomnia.
  • Falta de energía, vitalidad y fatiga. Cansancio extremo y reiterado.
  • Problemas de la memoria para tomar decisiones y mantenerse concentrado.
  • Autoestima baja, no se aceptan ni valoran sus propias cualidades y atributos. Se desprecian y se sienten incapaces, autocríticos, no reconocen nada bueno sobre ellos. La sensación de inutilidad aparece.
  • Visión negativa del entorno, de sí mismo y del futuro. Nada les importa.
  • Malestar constante y sentimientos de desesperanza.
  • Los adultos mayores optan por aislarse socialmente de manera voluntaria.
  • Demuestran cambios de humor, irritabilidad excesiva y enojo sin causa aparente.

¿De qué manera se diagnostica el trastorno distímico?

Un aspecto revelador sobre el trastorno distímico es que los síntomas antes mencionados por lo general han estado presentes de manera persistente durante más de 2 años. El profesional médico podrá diferenciar las diferentes señales y a través de pruebas específicas determinará el tipo de alteración.

Generalmente, se llevan a cabo:

  • Pruebas psicológicas para identificar las conductas, sentimientos y otros comportamientos que permitan diagnosticar al paciente y descartar otras afecciones.
  • Pruebas físicas para revisar el estado de salud.
  • Análisis de sangre para determinar si hay deficiencias de vitaminas o problemas relacionados a la tiroides.

¿La distimia tiene solución? Esto depende en buena medida de la causa del trastorno, la aceptación por parte del paciente y que éste tenga la disposición a cambiar las cosas. El especialista evaluará la situación de manera individual y seleccionará el tratamiento más adecuado según los síntomas presentados. Cada caso es único y particular