Todas las personas a lo largo de la vida desarrollan hábitos de todo tipo, incluidos los que tienen que ver con la postura, tanto al estar en pie como al estar sentados. Si se mantienen estos malos hábitos es muy probable que con el tiempo, al alcanzar una edad avanzada se puedan desarrollar de manera recurrente episodios de retención de líquidos o edemas en las extremidades.
La retención de líquidos es la acumulación anormal de líquidos en las extremidades del cuerpo debido a una mala circulación, provocada por una mala postura recurrente.
Síntomas relacionados a la retención de líquidos o edema
La retención de líquidos tiene mayor ocurrencia entre personas mayores, y debido a eso puede convertirse en un problema grave de salud si es tratada adecuadamente y de forma inmediata. La manifestación habitual de esta afección es a través de la hinchazón de tobillos y pies; pudiéndose encontrar también, de manera ocasional, mano hinchada en las personas mayores e inflamación de los dedos.
Este tipo de edemas son los más frecuentes y se denominan edemas regionales, por presentarse solo en las extremidades del cuerpo. De manera menos frecuente podemos encontrar un cuadro de retención de líquidos que afecte a todo el organismo, por lo que estaríamos en presencia de un edema general.
Para determinar que se está ante un episodio de retención de líquidos, se debe observar la zona afectada con detalle. Un edema presenta ciertas características que ayudan a determinar su presencia como lo es lo siguiente:
- Piel con un aspecto brillante o de apariencia estirada.
- Al presionar con el dedo la zona afectada, se puede observar que la huella dejada en la piel va desapareciendo muy lentamente.
- El más obvio es el incremento de volumen de las extremidades.
La presencia de todos estos elementos confirmaría que la persona está padeciendo de un edema, por lo es recomendable consultar a un médico especialista a la brevedad para un diagnóstico formal.
Otros síntomas que pueden dar mayores indicios de la presencia de un edema son los siguientes:
- Cansancio durante la rutina diaria.
- Hormigueo o calambres en las piernas.
- Enrojecimiento en la piel de las extremidades
- Picor en la zona afectada.
- Mayor sensibilidad en las extremidades.
- Aparición de varices.
- Sensación de pesadez general.
- Limitación de la movilidad.
- Aumento de tamaño de las extremidades durante el día.
¿Por qué se produce la retención de líquidos?
Esto puede manifestarse a cualquier edad y en personas de todo tipo, aunque su aparición tiene una especial ocurrencia en personas mayores y mujeres en estado de gestación o menopáusicas, esto como resultado de los cambios hormonales en su cuerpo (disminución del estrógeno).
Otros elementos que, según los estudios realizados, colaboran con la aparición de edemas, son los siguientes:
- Factores relacionados con los hábitos.
- Malos hábitos alimenticios.
- Falta de actividad física y sedentarismo.
- El sobrepeso.
- Abuso de sal en la dieta.
- Factores médicos
- Aumento de la presión arterial.
- Complicaciones del sistema linfático.
- Trastornos circulatorios.
- Insuficiencia venosa.
- Problemas hepáticos.
- Deficiencia cardíaca.
- Insuficiencia renal.
- Tratamientos prolongados con fármacos específicos.
Cabe destacar que los síntomas de se acentúan en la vejez gracias a la aparición de condiciones, afecciones y dolencias de diferente índole como los problemas del sistema circulatorio o el sistema linfático.
Con el paso del tiempo la mala postura y el deterioro del sistema circulatorio, junto con la gravedad afectan el libre flujo de la sangre, sobre todo cuando tiene que hacer el recorrido hacia la parte superior del cuerpo y las extremidades, haciendo más difícil el retorno de los líquidos, por lo que estos terminan acumulándose en las piernas.
Consejos prácticos para el tratamiento de la retención de líquidos
Un edema no debería convertirse un problema grave con un diagnóstico a tiempo y acciones adecuadas para tratamiento.
La colaboración y una actitud proactiva del paciente es el elemento principal de cualquier tratamiento y lo que ayudara a salir lo antes posible de esta condición. Las acciones a seguir deben estar enmarcadas en un cambio de hábitos en ejes principales como la alimentación y la movilidad.
Alimentación adecuada
Con respecto a los hábitos nutricionales se deben añadir acciones como las siguientes en la rutina diaria:
- Reducir los niveles de sodio en el organismo, bajando el consumo de sal en las comidas, así como el consumo de productos en conserva y enlatados.
- Evitar los alimentos rebozados y fritos.
- Tomar un mínimo de dos litros de agua al día ya que este consumo mantiene una buena hidratación y ayuda al organismo a drenar los líquidos retenidos.
- Aumentar el consumo de verduras, frutas y legumbres para prevenir el estreñimiento.
- Eliminar o reducir el consumo de grasas a través de productos lácteos (leche entera, quesos curados y embutidos).
Actividad física
La movilidad diaria ayuda enormemente a evitar la hinchazón en las extremidades por lo que se recomienda:
- Incluir en la rutina diaria una actividad física de bajo impacto.
- Simulación del pedaleo en una bicicleta cuando se esté sentado para movilizar los pies.
- Evitar pasar demasiado tiempo en la misma posición, como sentado o con las piernas cruzadas.
- Realizar auto masajes en la noche, antes de dormir para favorecer a la circulación.
- Evitar el uso de prendas ajustadas, de manera especial en tobillos y en la ingle.
- De ser posible descansar con las piernas elevadas.
Con buenos hábitos alimenticios, actividad física de manera diaria, supervisión médica periódica y especializada, en conjunto con el apoyo familiar, los problemas de extremidades hinchadas por culpa de la retención de líquidos estarán bajo control y serán cosa del pasado.