El cuerpo necesita un poco de colesterol para funcionar bien. No obstante, si el valor es muy alto en la sangre puede bloquear las arterias y generar enfermedades del corazón. Y precisamente, en las personas mayores esta sustancia en niveles elevados aumenta la posibilidad de la aparición de enfermedades en ancianos.
La presencia excesiva de colesterol en el cuerpo de los adultos mayores incrementa el riesgo de padecer aterosclerosis. Esta es una acumulación de grasas dentro de las paredes de las arterias que puede causar un ictus o un infarto. Además, incrementa el riesgo durante la vejez de experimentar un mayor deterioro cognitivo.
Por eso, es necesario tomar medidas para reducir el «colesterol malo» a través de métodos e indicaciones alimenticias que reduzcan los niveles de este lípido en el cuerpo.
¿Cómo afecta el colesterol alto a las personas mayores?
Por lo general, los hombres presentan mayores niveles de colesterol, y este riesgo aumenta desde los 20 hasta los 65 años. No obstante, en las mujeres cuando superan los 40 y 50 años, presentan índices más altos, por la menopausia.
Por eso, es importante contar con cuidadores de ancianos en Alcoy, ya que puede ser un poco más complicado equilibrar el colesterol en personas mayores. Las personas especializadas en el cuidado de ancianos saben cómo llevar una correcta alimentación en el anciano para combatir los altos niveles de colesterol.
Además, estos expertos saben establecer rutinas de ejercicios para personas mayores que contribuyan a reducir el riesgo de enfermedades del corazón.
¿Cuáles son los principales síntomas del colesterol alto?
El colesterol alto no presenta síntomas visibles. Para saber el valor de este lípido se debe hacer un análisis de sangre. Por eso, es muy importante que los ancianos acudan a revisiones médicas periódicas, ya que podrán evitar complicaciones graves de salud.
Consejos y hábitos saludables para reducir el colesterol alto en ancianos
Si en casa vive una persona mayor con tendencia a sufrir de colesterol alto, es recomendable cambiarle sus hábitos alimenticios para mejorar su salud. Al principio, puede resultar un poco molesto cambiar su estilo alimenticio. No obstante, una dieta saludable y la actividad física ofrece grandes resultados.
Establecer una dieta adecuada
Una de las principales medidas es eliminar las grasas saturadas y las grasas trans de su dieta. Por eso, se debe reducir el consumo de carnes rojas y lácteos enteros. Frente a este tipo de grasas, se pueden cambiar los hábitos alimenticios por otros más beneficiosos como los siguientes:
- Aceite de oliva: Este producto ayuda a reducir el nivel de colesterol en ancianos, sobre todo, porque hace su trabajo de limpieza del colesterol “malo”. De este modo, con tres o cuatro cucharadas al día es más que suficiente para mejorar los niveles de esta sustancia en el cuerpo.
- Legumbres: Aplicar una dieta rica en legumbres reduce un 5% el colesterol “malo”. Es importante implementar una dieta en ancianos a base de lentejas, garbanzos, guisantes o habas. Estos alimentos ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. Además, son muy completos, ricos en proteínas, micronutrientes, hidratos de carbono y fibras.
- Pescado: Este alimento tiene altos niveles de ácidos omega-3 que ayudan a reducir la presión sanguínea. El más recomendado es el pescado azul, como la caballa, las sardinas o el salmón.
- Frutos secos: Es importante optar por incluir en su dieta nueces, almendras o pistachos. Ayudan a reducir los niveles de colesterol alto y a su vez favorecen el colesterol “bueno”. Con el consumo de unos 30/40 gramos aportará grandes beneficios antioxidantes. También deben ser bajos en azúcar y sal.
- Frutos rojos: Los arándanos rojos y las moras son de los más usados para reducir el colesterol «malo». El consumo habitual de esos alimentos mejorarán la circulación y disminuyen el riesgo en ancianos de que sus arterias se deterioren.
Realizar ejercicio físico
Establecer una rutina de ejercicios físicos en adultos mayores reduce los niveles de colesterol. Como consecuencia, minimiza el riesgo de padecer las afecciones que provoca el colesterol alto.
Por eso, se recomienda determinar un programa de ejercicio aeróbico como caminar, carrera suave, o natación. Este debe hacerse a una intensidad moderada (65-70?frecuencia cardiaca máxima) y desarrollado de forma regular (tres a cinco sesiones por semana).
El deporte más adecuado es el aeróbico, ya que acelera el ritmo cardíaco y aumenta el consumo de oxígeno.
Bajar de peso
El sobrepeso es una de las principales causas del colesterol alto. Por eso, es necesario establecer una dieta saludable y realizar ejercicio físico de manera estable. El aumento del índice de masa corporal (IMC) contribuye a aumentar el riesgo del colesterol “malo”.