Un accidente cerebrovascular o ictus o acceso mórbido violento y súbito es uno de los trastornos cerebrales más temidos y frecuentes en todo el mundo. Se cuenta entre las causas de muerte de mayor incidencia en la población mundial.
Cuando se habla de ictus o accidente cerebrovascular hay que distinguir entre un derrame cerebral y una isquemia cerebral. Respecto a esta última, te daremos a conocer la información más importante, desde sus causas y síntomas, hasta el tratamiento que deben seguir quienes llegan a padecerlo.
Y como aspecto fundamental te informaremos sobre lo que pueden hacer o con qué servicio pueden contar quienes tienen algún familiar o allegado que lo padece.
¿Qué es una isquemia cerebral?
Se denomina isquemia cerebral a uno entre los tipos de accidentes cerebrovasculares, que se caracteriza por la degeneración o muerte de neuronas en el encéfalo a causa de una especie de bloqueo en algún vaso sanguíneo de los encargados de la irrigación del cerebro.
Por ese bloqueo la sangre no llega a las células nerviosas que al vaso sanguíneo le corresponde irrigar y no recibe suficiente oxígeno y nutrientes, por lo que las células se degeneran y mueren en poco tiempo.
En estricto sentido, al referirnos a isquemia se quiere significar que por alguna razón queda interrumpido el suministro de oxígeno y nutrientes que las células del cerebro necesitan para mantenerse con vida.
Ya habiendo definido lo que es una isquemia cerebral, es oportuno saber que los familiares de quien padece sus consecuencias cuentan con el cuidado y atención a la Dependencia que ofrece un servicio como Sada, de ayuda personalizada con todo tipo de servicios como atención personal, cuidado, limpieza, transporte con vehículo adaptado y mucho más.
Síntomas de la isquemia cerebral
Tratándose de una alteración que puede afectar a cualquiera de las partes del cerebro, los síntomas dependerán de la zona que ha sido afectada. Valga decir que podemos estar ante una gran diversidad de síntomas, pero haremos referencia a los más habituales:
- Falta de fuerza y debilidad en una pierna o en un brazo, que puede estar acompañado de hormigueo, poca sensibilidad y entumecimiento, pudiendo verse afectada en algunos casos hasta la cara.
- Es probable que la persona tenga visión doble o borrosa, incluso puede presentarse una pérdida repentina de la visión por algunos momentos.
- Repentina pérdida de la memoria pero no como la que caracteriza a las personas de avanzada edad, sino más bien en forma de confusión mental.
- Dificultades en la coordinación de movimientos, para caminar o sensación de mareo o vértigo.
- Repentina dificultad para hablar o haciendo uso de palabras incorrectas.
- Intensas y súbitas cefaleas sin alguna causa aparente.
Es de mucha importancia saber que existe lo que se denomina isquemia cerebral transitoria, que se caracteriza por su brevedad y el paciente puede normalizarse en un lapso que puede variar de minutos a horas.
Causas de la isquemia cerebral
Una isquemia cerebral se debe a que existe cierto tipo de dificultad o bloqueo que impide que los nutrientes y el oxígeno lleguen a las células del cerebro, por lo que las causas más frecuentes son coágulos de sangre o placas de lípidos o colesterol en las arterias.
Son numerosas las causas o factores de riesgo y los más comunes son:
- Diabetes mellitus.
- Hipertensión arterial.
- Alguna lesión cerebral previa.
- Algún traumatismo que puede producir coágulos de sangre.
- Elevados niveles de colesterol en la sangre.
- Tumoraciones.
- Consumo de drogas.
- Tabaquismo.
En líneas generales estas son las causas más frecuentes sin que eso signifique descartar otras de igual importancia e incidencia.
Secuelas producidas por una isquemia cerebral
Padecer de una isquemia cerebral implica que la vida del paciente se vea afectada en muchos sentidos. La muerte de los tejidos implica una gran variedad de problemas como la afasia o la parálisis de parte de su cuerpo.
En el nivel cognitivo se presentan dificultades en la memoria y en la capacidad de concentración. Y a esto se añade la pérdida de sensibilidad, insomnio o trastornos del sueño, la movilidad, la alimentación y la sexualidad. Por eso el paciente puede llegar a padecer de diferentes tipos y grados de discapacidad.
Y no puede dejarse a un lado el impacto negativo en lo emocional que pueden derivar en estados de ansiedad, angustia o depresión, siempre con el temor de que pueda ocurrir de nuevo el accidente cerebro vascular.
¿Qué tratamiento seguir?
Al presentarse una isquemia cerebral es urgente acudir a un centro de asistencia médica para preservar la vida de la persona afectada y posibilitar la reducción de mayores efectos por la destrucción celular.
En el nivel médico pueden inyectarse sustancias que posibiliten la disolución de los coágulos o puede ser necesaria una cirugía para extraerlos.
Superada la etapa de mayor riesgo, el paciente debe ser sometido a una evaluación para determinar su estado neuropsicológico. Esto es muy necesario para una valoración a nivel motriz y cognitivo.
El tratamiento individualizado suele ser el más pertinente para una rehabilitación neuropsicológica con el fin de favorecer la recuperación o, por lo menos, la compensación de las funciones que han sido afectadas.
¿Isquemia cerebral es lo mismo que un ictus?
Comprender lo que es una isquemia cerebral significa saber que es uno de los tipos de Ictus. Este término se refiere a todo tipo de obstrucción brusca o rotura, o de ambas a la vez, de un vaso sanguíneo del cerebro.
Un ictus puede ser una trombosis, una embolia, un derrame o una apoplejía. Y según los más calificados estudiosos y especialistas, si el tipo de problema es por obstrucción o por rotura de un vaso sanguíneo, se hablará en el primer caso de ictus isquémico y en el segundo de ictus hemorrágico.