Con el paso de los años se evidencia un importante deterioro a nivel físico y cognitivo en las personas mayores. Las capacidades disminuidas y la aparición de algunos problemas de salud agravan la situación.
La incontinencia urinaria es más frecuente de lo que parece y debido a esto es muy importante saber exactamente de qué se trata para afrontarla de la mejor manera posible. En las siguientes líneas se abordará el tema desde una perspectiva global.
¿En qué consiste la incontinencia urinaria?
La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria y frecuente de la orina. Un paciente con este trastorno no consigue que su esfínter o músculo que controla la circulación pueda transportar correctamente la orina desde la vejiga hacia el exterior.
Aunque podría tratarse de una afección en sí misma, en diversas ocasiones está relacionada con otros padecimientos. Por eso, es fundamental identificar el origen de la problemática y descartar alguna otra patología de mayor seriedad.
Efectos del trastorno en los ancianos
Los ancianos que la padecen se sienten afectados negativamente y su calidad de vida merma de forma considerable. El declive físico y desde el punto de vista emocional produce aislamiento social voluntario y, en el peor de los casos, los niveles de ansiedad y depresión aparecen.
La frustración y sentimientos de inutilidad son parte del proceso. Es muy común observar el mal humor y las ganas de no seguir luchando por la vida. Prestar atención a estos detalles es realmente fundamental para impedir que la situación se agrave.
Acciones que contribuyen a mejorar la situación
Una vez que la persona incontinente ha sido valorada y se ha diagnosticado la severidad del problema es más fácil determinar el impacto físico, mental y social que lo rodea.
La necesidad de contratar un servicio de profesionales de calidad como sadacv.es produce una gran diferencia. Este equipo de expertos está perfectamente cualificado para ayudar a mejorar el estado anímico de los pacientes envejecidos en tales circunstancias.
El apoyo asistencial favorece la creación de un ambiente de confianza a fin de propiciar la adaptación al cambio. Asimismo, están preparados para escuchar y estimular al afectado, conseguir que expresen sus sentimientos y contribuir a mejorar su autoestima.
El acompañamiento y el control de ciertos elementos tiene un efecto positivo, tales como seguir una dieta equilibrada, velar por el consumo del tratamiento en el horario prescrito por los doctores, facilitar el acceso al aseo y dentro de lo posible fomentar al máximo la actividad física y autonomía.
Cuidar todos estos aspectos podría suponer un verdadero reto para los familiares de la persona afectada, que normalmente trabajan largas jornadas para conseguir el sustento diario, o tal vez no cuenten con el entrenamiento requerido para atender la situación con eficacia. En tal sentido, este tipo de asistencia es lo más recomendable.
Las principales causas que originan la incontinencia urinaria
La incontinencia puede deberse a múltiples razones:
- Músculos de la vejiga débiles.
- Lesiones relacionadas a la columna vertebral que oprimen el sistema urinario.
- Prolapso del órgano pélvico.
- Contracturas involuntarias del músculo de la vejiga o espasmos vesicales.
- Cáncer en la zona de la vejiga.
- Acumulación de heces, estreñimiento. La presión originada por el bolo fecal sobre la vejiga origina la salida involuntaria del orine.
- Patologías relacionadas a la próstata.
- Ingesta de cierto tipo de tratamientos como diuréticos, antidepresivos, entre otros.
- Enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas.
- Obstrucción del conducto urinario.
El tratamiento más oportuno para tratar la afección
El tratamiento depende propiamente del origen de la afección. Cabe destacar que cada paciente es único y por lo tanto debe recibir una atención personalizada. Es necesario definir lo que sea más conveniente para él, siempre teniendo en mente la mejora de su condición.
Si el deterioro es muy severo debe ser tratado de manera paliativa a través de materiales específicos que lo mantengan libre de la humedad, como pañales o colectores. El médico determinará el uso de sondas según la gravedad.
En el caso de pacientes cuyo estado de salud general es relativamente conservado y hay una buena disposición para ser tratado, el especialista clínico propondrá el tratamiento más oportuno a seguir.
Casi siempre, se indican complementos farmacológicos, intervenciones quirúrgicas, rehabilitaciones del suelo pélvico, cambios en el estilo de vida, ampliar las medidas de higiene, entre otros. Cabe destacar que cada caso requiere de una atención singular.
Sea como sea, resulta fundamental acudir al médico cuando surjan síntomas asociados a la inadecuada micción. La atención de estas alteraciones funcionales debe ser manejada con total empatía, muchos pacientes se sienten cohibidos de admitir dicho trastorno por vergüenza u otros estigmas generalizados sobre el tema.
El especialista médico está facultado para elegir el tratamiento que proporcione mayor eficacia y bienestar al paciente. El componente psicológico juega un papel muy importante y por eso la asistencia oportuna de los que saben en entornos favorables cambia la vida de los seres humanos envejecidos que padecen de incontinencia urinaria.