Es una enfermedad neurodegenerativa y progresiva que afecta el sistema nervioso. Su aparición se detecta porque comienzan a notarse en la persona afectada ligeros temblores y también cierta rigidez, aunque más frecuentemente se evidencia con los primeros.
Pese a todos los avances de la ciencia médica y en particular la neurología, todavía no se conoce la causa de esta enfermedad y por lo tanto se dificulta establecer formas de prevención que sean del todo precisas.
Factores que influyen y de riesgo, más que una causa conocida
Si bien no hay una causa conocida de la enfermedad de Parkinson, sí hay como en ciertos trastornos cerebrales algunos factores de variada índole que pueden influir en su desarrollo.
Diversas investigaciones han logrado identificar varias mutaciones genéticas que podrían ser sus causantes, pero esta posibilidad parece estar reducida a aquellas familias en las que varios de sus integrantes la han padecido.
Esas mismas investigaciones han concluido que el estar expuestos a determinados elementos ambientales y toxinas puede aumentar el riesgo de padecerla en un futuro, aunque las posibilidades en estos casos no resultan muy altas y aún no parecen determinantes.
En lo que sí hay acuerdos en general es en los factores de riesgo:
- Antecedentes en la familia o predisposición genética.
- El sexo masculino tiene una mayor propensión al parkinson.
- A partir de los 60 años es que generalmente se manifiesta y rara vez en adultos jóvenes.
- Por estar expuestos con regularidad a pesticidas y herbicidas.
- Por golpes o repetidos traumatismos en la cabeza, como en el caso de los boxeadores.
Aunque con menos frecuencia, entres esos factores se mencionan el tabaquismo, el consumo excesivo de café, el alcoholismo, el abuso de algunos fármacos antiinflamatorios y en el caso de las mujeres probablemente por terapias hormonales sustitutivas posteriores a la menopausia.
Síntomas y su detección
Los síntomas del parkinson pueden variar de una persona a otra y suelen ser leves y poco notables al principio. Por lo general se manifiestan de un solo lado del cuerpo, por ese mismo lado empeoran y luego terminan afectando a ambos lados.
- Los más comunes son los temblores y con más frecuencia en una de las manos y los dedos.
- Lentitud de movimientos o bradicinesia en los movimientos voluntarios, que van dificultando aún las tareas más sencillas y cotidianas.
- Dificultad para mover las extremidades por rigidez muscular.
- Lentitud al andar y arrastrando los pies, aunada a trastornos en el equilibrio, presentándose caídas con facilidad.
- Alteraciones en el habla que impiden la expresión y las inflexiones de voz normales.
En la mayoría de los afectados se dan intensos trastornos del sueño, tanto para conciliarlo como por pesadillas muy vívidas y terrores nocturnos.
Cómo detectarlo
En un comienzo los síntomas por ser tan leves pueden pasar desapercibidos. No siempre la enfermedad se presenta con los síntomas más típicos y corrientes como la rigidez y los temblores.
No solo para quien pueda padecerlo sino para quienes conviven con alguien que presente las siguientes manifestaciones, es momento de acudir al médico especialista:
- Al caminar arrastra un pie.
- Dolores frecuentes en las articulaciones.
- Excesivo cansancio con mucha frecuencia.
- Dificultad para escribir o coordinar ciertos movimientos.
- Depresión prolongada.
Estos síntomas serían suficientes para consultar un médico y por fortuna existe actualmente toda una tecnología para realizar exámenes que pueden confirmarlo o descartarlo.
Cuidados y preguntas frecuentes
En la medida que la enfermedad avanza la atención y los cuidados del paciente de parkinson exigen de personal formado y especializado como los que ofrece SADA, empresa que presta un servicio de atención personalizada a domicilio, que aparte de la atención y cuidado del paciente incluye ayuda o limpieza doméstica y transporte especial para el traslado del enfermo, entre otros servicios de igual importancia y calidad.
Todo esto de acuerdo con convenios personales o bajo la normativa que establece la Ley de Dependencia, como parte de un proyecto integral y específico para el apoyo y beneficio de aquellas personas que conviven con quienes padecen este trastorno que afecta al sistema nervioso.
Respuestas a preguntas sobreentendidas
Como ante toda enfermedad, tanto el que la padece como sus familiares y allegados se hacen ciertas preguntas inevitables, cuyas respuestas en cuanto al Parkinson se refiere son las siguientes:
Nadie muere de párkinson pero sí deben tenerse meticulosos cuidados para evitar infecciones en las vías respiratorias y en las vías urinarias, y caídas que por la falta de equilibrio puedan resultar fatales. El promedio de vida puede ser igual al de una persona normal.
Pese a todas las investigaciones y estudios no hay manera de prevenirlo. Cuando se detecta, su avance es inevitable.
Se pueden paliar los síntomas, pero no tiene cura. Por eso se le tipifica como crónica e incurable. Determinados fármacos y rehabilitaciones pueden darle al paciente una mejor calidad de vida y hacerle más llevadera la enfermedad.