Diferencias entre pulmonía y neumonía: todo lo que tienes que saber

Es normal que las personas desconozcan la diferencia entre pulmonía y neumonía. Ambas expresan una inflamación del tejido pulmonar. Pero, la verdad es que son 2 términos diferentes para referirse a la misma enfermedad. La mayoría de la población utiliza la palabra pulmonía, mientras que los médicos y demás especialistas optan por neumonía.

¿Qué es la pulmonía o neumonía?

Es una infección que causa inflamación del tejido pulmonar, específicamente los alvéolos pulmonares de uno o ambos pulmones que se llenan de líquido o pus. Dicha inflamación produce tos con flema o pus, fiebre, escalofríos y dificultades para respirar.  El riesgo reside en su fuerza y la edad del paciente, por lo que puede ser una enfermedad mortal.

Síntoma

Generalmente, se manifiesta con un resfriado o una gripe mal curada. En las personas mayores, puede provocar desorientación y temperatura corporal más baja de lo normal. Entre los síntomas característicos están los siguientes:

  • Fiebre.
  • Dolor torácico al respirar o toser.
  • Malestar general y fatiga.
  • Escalofríos.
  • Falta de aire.
  • Tos.
  • Falta de apetito.
  • Sangre al toser.
  • Taquicardia.
  • Aumento de la frecuencia respiratoria.

Causas

Puedes contraerla al respirar bacterias o virus. Lo normal es que el organismo evite que dichos gérmenes contagien los pulmones, pero en ocasiones el sistema inmunológico está debilitado y es superado por los microbios. Las formas más frecuentes de contraerlas son las siguientes:

Adquirida en la comunidad

Es la más frecuente y se produce por:

  • Bacterias: La bacteria Streptococcus pneumoniae es la más usual. Puede producirse sola o después de una gripe o resfriado. Se denomina lobar.
  • Organismos tipo bacteria: Pueden causar neumonía más leve conocida como errante ya que no necesita reposo para su curación.
  • Hongos: Tipo habitual en personas con padecimientos crónicos o un sistema inmunológico disminuido.
  • Virus: Ciertos virus causantes de resfriados y gripes pueden producirla. Es la más común en niños pequeños y sus síntomas son leves. No obstante, pueden complicarse.

Tipo de virus

Adquirida en el hospital

Si usas respiradores en el hospital y centros de salud, puedes contraerla con la dificultad de que las personas hospitalizadas están en tratamiento, lo que las hace más resistentes a los antibióticos.

Factores de riesgo de la pulmonía

Entre los factores de riesgo, se pueden mencionar:

  • Edad: las personas mayores de 65 años y los niños menores de 5 son más propensos a sufrirla.
  • Enfermedades crónicas: Pacientes diabéticos, con enfermedades pulmonares o problemas en el sistema inmunológico pueden padecer este tipo de patologías.
  • Tabaco: Los fumadores activos y pasivos están más expuestos a la neumonía.

Además, las personas mayores de 65 años sanas, así como las que tienen enfermedades de base y ciertos grupos de riesgo deben inyectarse la vacuna antineumocócica.

Diagnóstico de la pulmonía

Puede ser difícil de diagnosticar ya que los síntomas son similares a los de la gripe. A veces se considera una recaída. En consecuencia, el diagnóstico no se realiza rápido.

Para diagnosticarla, el médico debe realizar un examen físico de la persona y escuchar sus pulmones a través de un estetoscopio. También, solicita una radiografía del tórax, examen de sangre, un hemocultivo, entre otras pruebas.

Tratamiento

El tratamiento varía según el tipo y su gravedad, pero en general incluye:

  • Antibióticos: Son eficaces para la neumonía bacteriana o fúngica, pero no contra la que derivada del virus.
  • Antivirales: Cuando el paciente presenta neumonías virales.
  • Antimicóticos: Si la persona sufre algún tipo de neumonía fúngica.

En caso de que los síntomas sean muy graves o exista riesgo de complicaciones, es posible que el paciente sea tratado en el hospital y reciba tratamientos adicionales.

Prevención de la pulmonía en personas mayores

La edad es uno de los factores de alto riesgo de la neumonía. En el caso de la viral, sus síntomas pueden parecerse a los de la gripe, mientras que en la bacteriana la fiebre alta es muy común, así como la confusión y el delirio.

La clave es estar informados y reconocer que hay síntomas que puedes confundir con una gripe. Igualmente, dado que una gripe inicial puede derivar en una pulmonía, se recomienda vacunarse para la gripe cada año para evitarla lo más posible.

También debes mantener un cuidado apropiado. Bañarse y lavarse las manos frecuentemente previene las bacterias patógenas. Debes mantener una buena higiene bucodental, ya que en la dentadura se acumulan organismos perjudiciales.

Cuidado de personas mayores con pulmonía

Si necesitas ayuda para el cuidado de una persona mayor, puedes recurrir a centros de servicios especializados en la atención a domicilio de personas mayores con diferentes tipos de patologías y trastornos.

Noticias Relacionadas