Si tienes algún familiar o estás al cuidado de una persona mayor con una aneurisma cerebral, debes estar muy consciente del riesgo que eso implica para quien lo padece.
Son varios los factores que hay que tener en cuenta para evitar la rotura de una aneurisma, con sus lamentables consecuencias. Se requiere de una atención muy rigurosa y constante.
El control médico es fundamental y todas las indicaciones deben cumplirse estrictamente al pie de la letra.
¿Qué es una aneurisma cerebral?
La dilatación de un vaso sanguíneo del cerebro es lo que se conoce como aneurisma cerebral. En general, no causan problemas ni presentan síntomas y en algunos casos ni siquiera se detectan.
Pero si se produce una rotura que origine sangrado, la vida de la persona estará en serio peligro y debe actuarse de inmediato. De ser así, debe ser sometida a tratamiento y posteriormente a cuidados y atenciones especiales, como los que ofrece SADA a quienes están en condición de dependencia.
Incluso cuando no hay rotura, pero se sabe de su existencia, los servicios integrales de una empresa de este tipo, dedicada a la prestación de ayuda a domicilio, son indispensables.
En muchos casos, la aneurisma cerebral es revelada por el diagnóstico de otros problemas que no guardan relación con esta, detectándose casi de manera fortuita. Lo que dice mucho de la importancia de la revisión médica periódica en personas de avanzada edad.
Hay dos tipos de aneurisma:
- Aneurisma fusiforme, que es la menos frecuente y se produce cuando se ensancha toda la arteria de la parte debilitada.
- Aneurisma sacular, la más común, y que puede observarse como una especie de saco que se forma en la intersección arterial que se halla en la base del cerebro.
¿Qué origina una aneurisma cerebral?
Aunque no se conocen las causas específicas de su formación, sí se sabe de factores de riesgo que contribuyen a esto. En las personas mayores el factor principal es la edad y la presión arterial alta.
Es importante destacar que puede producirse tanto en personas de menor edad como en ancianos, en algunos casos como consecuencia del consumo excesivo de alcohol, drogas o el tabaquismo.
En los ancianos es producto del debilitamiento de las arterias, por lo que el riesgo es mucho mayor, sobre todo cuando no frecuentan la revisión o el control por parte de un médico especialista.
Otras causas que originan una aneurisma cerebral pueden ser infecciones, tumores, un trauma o lesión craneal, ateroesclerosis o afecciones en el sistema vascular.
La prevención es una medida fundamental para aminorar el riesgo de que se produzca una aneurisma cerebral y sobre todo su rotura, que es lo que debe evitarse a toda costa.
Esa prevención se basa en mantener una actividad física acorde con la edad del paciente y una dieta sana y equilibrada, en la que se eviten todos aquellos alimentos que inciden negativamente en la presión arterial.
Tratamiento apropiado
Si la aneurisma no ha sufrido rotura, hay tratamientos quirúrgicos que mediante un grapado se sella la protuberancia. También con un desviador de flujo o por embolización cardiovascular. Cualquiera de estos tres métodos evita la probable rotura de la aneurisma.
Por supuesto, en estos casos hay ciertos riesgos, sobre todo para las personas mayores, pudiendo ocasionar peores daños que los que se quieren evitar.
Lo más recomendable es un constante y estricto control de la presión arterial e insistir en la rutina diaria de ejercicios, como caminar y una alimentación adecuada que contribuya a mantener un estado saludable en todos los sentidos.
Es evitar por todos los medios la rotura de la aneurisma, por lo que es de mucha importancia que la persona afectada viva en un ambiente que le procure un buen estado de ánimo y tranquilidad.
Cuidar a una persona con aneurisma cerebral
Si eres un familiar o persona al cuidado de alguien a quien se le ha detectado una aneurisma cerebral, o que tiene por antecedentes de familia el riesgo de padecerla, debes observar con mucho esmero sus condiciones de vida.
Evita la rotura de la aneurisma siguiendo todas las recomendaciones que aquí se han indicado y las que prescriba el médico tratante. Las consecuencias son sumamente peligrosas, sea cual fuere la edad del paciente.
Cuando ya se tiene conocimiento de la existencia de una aneurisma cerebral en un anciano, lo más indicado es que su cuidado y atención esté a cargo de personal especializado en ese tipo de tareas.
Con esto se garantiza que los riesgos de situaciones inconvenientes se reduzcan al máximo, ya que son personas que están preparadas para cumplir estas funciones con las condiciones y procedimientos más adecuados.
Un estilo de vida saludable para un anciano con aneurisma cerebral implica, sobre todo, generar en el hogar un ambiente propicio para su bienestar, un estado de salud que evite complicaciones innecesarias y un control permanente de su situación.