La terapia ocupacional para ancianos involucra al paciente de forma dinámica con el fin de favorecer su adaptación física, psicológica y social, mejorando su calidad de vida. Esta terapia cada vez es más común en residencias de personas mayores. Es impartida por personal altamente cualificado en el cuidado y la interacción con quienes ya han llegado a la tercera edad.
Es especialmente efectiva para tratar los efectos de las discapacidades causadas por enfermedades específicas y el envejecimiento. Al mismo tiempo, estimula a la persona a relacionarse mejor con su entorno y mantener un mejor estado integral. De hecho, actualmente existen diferentes métodos y se aplica según las necesidades del paciente.
En este artículo conocerás en qué consiste la terapia ocupacional para ancianos, los métodos que emplea y los principales beneficios que tiene.
¿Qué es la terapia ocupacional?
La terapia ocupacional para personas mayores es una práctica profesional. Está destinada a rehabilitar ancianos facilitando su participación en la sociedad a través de las actividades diarias.
Los terapeutas ocupacionales desempeñan un papel fundamental en la ayuda a individuos en todas las etapas de la senectud. Desde los ancianos más sanos y autosuficientes, hasta aquellos que tienen limitaciones físicas y cognitivas.
Cuáles son los sus métodos
Esta terapia tiene un enfoque holístico y puede incluir métodos psicosociales o no farmacológicos. Básicamente, se centra en el nivel de funcionamiento de la persona mayor en sus actividades diarias, ayudándoles a volver a participar en tareas de todo tipo y aumentando su sentido de satisfacción y autosuficiencia.
En la práctica, el terapeuta ocupacional se encarga de revisar las múltiples actividades de la vida diaria del anciano y le ayuda a superar sus necesidades sin restarles autonomía. Además, identifica y elimina las barreras ambientales que dificultan la participación independiente de la persona mayor en las tareas hogareñas, laborales y sociales.
Cinco beneficios de la terapia ocupacional
Como ves, esta terapia de rehabilitación tiene el objetivo de mejorar la independencia y la calidad de vida de los pacientes. De hecho, es capaz de reducir la frecuencia y gravedad de los trastornos de conducta y mejorar la forma de relacionarse de los ancianos.
Retrasa el desarrollo de discapacidades
La terapia se encarga de estimular las habilidades funcionales conservadas para maximizar el rendimiento y reducir, o al menos ralentizar, el desarrollo de distintas discapacidades. Al mismo tiempo, ayuda a mantener las máximas habilidades físicas y sociales.
De hecho, contribuye a que el anciano tenga más consciencia sobre su salud, pues identifica posibles problemas futuros y actúa de forma proactiva ante muchos padecimientos comunes en la tercera edad.
También proporciona a los cuidadores y a las familias un mayor conocimiento de las capacidades del paciente y qué estrategias pueden usar para cuidarlos mejor.
Hace más amenos los procesos de adaptación
Una de las partes más difíciles de envejecer es lidiar con la creencia de que una persona mayor no puede valerse por sí misma o no puede disfrutar placeres de la vida. La terapia ocupaciones les relaciona mejor con su entorno inmediato y procura una adaptación satisfactoria.
Los ancianos aprenden a disfrutar de su proceso y se sienten más animados y dispuestos en su día a día. Incluso, se sienten más abiertos para compartir experiencias y recuerdos, hacer nuevos amigos, y reforzar los lazos con sus familiares.
Mejora el rendimiento en actividades de autocuidado y ocio
Las áreas de autocuidado, productividad y ocio se ven mucho más reforzadas. La terapia actúa sobre los aspectos motivacionales del anciano, potenciando sus puntos fuertes y su capacidad de decisión.
Esto resulta perfecto para ayudarle a desarrollar la voluntad de involucrarse más y tomar las riendas de su vida de nuevo, incluso después de un cambio importante como la aparición de una discapacidad.
Es común que los ancianos que reciben terapia ocupacional desarrollen interés por las actividades al aire libre. Además, serán más creativos y se interesarán por cuidar más de su alimentación.
Ayuda a mejorar las habilidades cognitivas y emocionales
Es muy efectiva para compensar los trastornos de la memoria y la desorientación espacial y temporal. Además, reduce las fuentes de estrés y evita la acentuación de los déficits sensoriales. De hecho, es recomendada en el tratamiento de la distimia y otras patologías psicológicas.
Esto es posible porque la terapia es bastante amigable y usa recursos basados en la psicología cognitivo-conductual. Por otra parte, el terapeuta desarrolla empatía con el anciano mientras respeta su intimidad y su capacidad de decisión.
Previene accidentes fomentando la seguridad
Reduce la agitación y prepara a las personas mayores para diferentes retos que pueden experimentar. Por ejemplo, les enseña técnicas para conocer el funcionamiento de mecanismos de ayuda como audífonos, andadores, sillas de ruedas, prótesis, etc.
Por otra parte, si se incluye ejercicio físico, se pueden prevenir las posibles lesiones y accidentes que son comunes en los ancianos: caídas, tropiezos, golpes en el baño etc. Para esto se usan ejercicios articulares y musculares adecuados al nivel del paciente.